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Invitados a amar


Llegamos prácticamente a la hora de comer y Sylvia nos introdujo el pan y el vino que estaban como parte de todos los alimentos sobre la mesa,  recordándonos el Amor de Dios manifestado a través de su desprendimiento encarnacional y su entrega en la cruz. Este desprendimiento amoroso genera vida, resurrección y nos mueve como iglesia. 

Tras la comida Jocabed nos desafió con una serie de prácticas: primero nos invitó a tratar de expresar de manera creativa lo que es el amor (usamos pepel, tigeras, colores...). Después se abrió un tiempo para manifestarnos el amor a través de abrazos, miradas, palabras... También tuvimos tiempo para estar cada persona sola y manifestarnos amor.

Entre estos tiempos, lecturas bíblicas nos recordaban que Dios es Amor y que nos invita a vivir en el amor.

Acabamos trayendo todo lo que estas prácticas amorosas habían removido en nuestro interior: miedo, vergüenza, incomodidad y recordando como el amor hecha fuera el temor, sobre todo el que nos inmoviliza para alinearnos con el Dios que es la Vida. 

El himno de 1ª CORINTIOS 13 no pudo faltar en este banquete de amor:

"Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.  Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor."








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