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Derribando Separación

 

El sábado 18 de abril nos vimos en un parque de Montequintos, en Sevilla. Disfrutamos una rica merienda donde pudimos escucharnos y también recibir a una nueva visita; una amiga con su hija que se animó a conocernos y que nos explicó que practicaba el budismo. Disfrutamos conocer a esta bonita familia y darnos cuenta que conociamos a personas en común y aun compartíamos trabajos y entornos parecidos, enfocados en hacer de este mundo un mejor lugar.

Pilo nos invitó a unas practicas con el cuerpo donde experimentamos entre otras cosas cruzarnos mirándonos a los ojos, ignorándonos, caminando junto a otra persona o evitándonos y también, como puedes ver en el video más abajo, competir por estar en lo alto de un espacio.

Tras todo este movimiento, nos sentamos a reflexionar sobre Efesios capítulo 2, explorando como la dinámica que acabábamos de tener se relacionaba con el texto sagrado. Entre otros versos escuchamos los siguientes:

"Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo ser humano, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo," (Efesios 2:14-20)

Hablamos de lo oportuno de traer este tema en un mundo de extremos y divisiones, donde rechazar a otras personas por mil razones es lo que vemos cada día en nuestras noticias. Hablamos de como tener en el centro a Jesús implica movernos en el mundo colaborando en derribar las paredes de separación y como la obra de Cristo apunta a restaurar las rupturas que tan bien fomentamos. 

La dinámica junto al pasaje bíblico nos llevó a reflexionar acerca de como nos movemos, miramos y acompañamos a quienes se cruzan en nuestro camino a cada momento.

Disfrutamos de una temperatura especial y de ver a las personas más jóvenes de la comunidad jugando y riendo. Os tuvimos muy presente a quienes no pudísteis estar en esta ocasión. 


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